07/11/2017

El arte de tomar decisiones

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AUTOR DEL COMENTARIO:

Jordi-MauriJordi Mauri

Doctor en medicina y Diplomado en Administración y Dirección de Empresas.

Los directivos, como todo el mundo, siempre tenemos que tomar decisiones, algunas muy trascendentes y otras, menos. La toma de decisiones no es un proceso que sea realizado por los decisores aislándose de las circunstancias y el entorno que los rodea. No se trata de un experimento de laboratorio que se lleva a cabo con total independencia de sus elementos circundantes.

Básicamente, tomar decisiones es un proceso que viene condicionado por dos factores clave:

Factor 1. Las personas que toman decisiones son seres humanos cuya psicología, carácter, experiencias previas y forma de ser, van a influir en el acto de tomar decisiones.

Factor 2. Las personas que toman decisiones no pueden evitar estar condicionadas por las circunstancias que los rodean y que envuelven, afectan y en ocasiones contaminan el acto de tomar decisiones.

Además de estos factores que inciden directamente sobre el hecho mismo de tomar decisiones, existen elementos que no podemos dejar al margen y que juegan un papel relevante como condicionantes de las decisiones: Un entorno estable facilita la toma de decisiones, dando por supuesto que los márgenes de variabilidad en que se toma la decisión permanecerán estables con el paso del tiempo. Esto genera confianza en que la decisión adoptada se mantendrá adecuada con el transcurrir del tiempo. En cambio, la suposición de que pueden aparecer, en el futuro, riesgos no previsibles, hace mucho más volátil el proceso de toma de decisiones. Todo resulta más inestable. En este caso la identificación de escenarios se hace imprescindible para prever la posible situación si tal o cual acontecimiento no previsible en la actualidad, acaba ocurriendo. El estrés que genera la toma de decisiones en estas circunstancias de incertidumbre es mucho mayor.

Muy frecuentemente, el decisor se encuentra en el centro de un abanico de presiones que le imponen los diferentes grupos de interés para preservar su influencia. Esto es totalmente legítimo, pero añade un grado de tensión muy alto al proceso decisor.

También es relevante, como factor a tener en cuenta en el proceso de toma de decisiones, el tiempo disponible para tomar la decisión. A menudo el factor tiempo es determinante porque establece la capacidad de negociación con los grupos de interés. Es muy importante que el esfuerzo de análisis que se dedica a tener en cuenta todos estos elementos, no provoque un retraso en la decisión. Es conocido que el análisis puede llevar a la parálisis. Existen directivos que toman muy pocas decisiones y lo hacen después de un análisis exhaustivo de los elementos mencionados. Otros son más rápidos y no lo hacen sin análisis, pero toman más decisiones. Los primeros raramente se equivocan, pero su acción necesitaría más decisiones de las que toman. Los segundos toman algunas decisiones erróneas, pero tienen un potencial innovador mayor.

¿Qué prefieren ustedes? Un directivo que toma menos decisiones de las necesarias y se equivoca poco o un directivo que toma todas las decisiones necesarias, asumiendo alguna decisión equivocada.

Fotografía: gananci.com

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