02/01/2018

Concierto de Navidad

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AUTOR DEL COMENTARIO:

Joan Cortadellas

Licenciado en Filosofía, Diplomado en Márketing y Administración y ha realizado un postgrado en Gestión Pública.

Como cada año, mi esposa y yo hemos empezado el “ciclo de Navidad” asistiendo a un concierto del Mesías, de Haendel, en Barcelona. Se trata de una versión muy espectacular, denominada “concierto participativo”, porque en las graderías de la sala se sitúan cientos de cantantes individuales, que intervienen como un coro estereofónico envolvente y resulta una experiencia única e impactante.

Mientras lo seguía, pensaba una vez más en la gran similitud que hay entre el funcionamiento de una Organización y el de una orquesta, en este caso, con un gran coro.

Existe un proyecto -en una empresa estaría contenido en el Plan Estratégico-, que va más allá del concierto concreto. En este caso, el objetivo no es el concierto, sino estimular la práctica social del canto. Por eso son más de 300 los participantes. El ámbito se ha ido ampliando, desde que empezó en Barcelona en 1995 y ahora se interpreta en 20 ciudades españolas y convoca a 4.400 cantantes. No sólo han cantado el Mesías, sino también otras piezas, como el Requiem, de Mozart, Carmina Burana y una selección de coros de ópera.

Existe un director, en este caso fue Paul McCreesh, un británico, muy reconocido, que nos sorprendió por su dominio y su energía, tanto que no necesitó el libro de partituras. Dirige sin atril. Siempre he dicho que una orquesta es una de las pocas organizaciones de profesionales, en que la figura del director es sagrada y todos obedecen sin protestar. Pero, además -la importancia de los directivos intermedios- hay otros 2 directores que durante varios meses van preparando a los participantes individuales, previamente seleccionados.

Existe una orquesta, un coro y unos solistas, todos excelentes profesionales, este año fue la Gabrieli Consort and Players, una formación fundada en 1982, especializada en la interpretación de obras sacras del Renacimiento y el Barroco. Esto me lleva a organizaciones que cuentan con un selecto grupo de profesionales y la colaboración de voluntarios, muchos o pocos. La mezcla es sumamente interesante, pero hay que saber gestionarla.

Existe un impulsor, que es la Obra Social “la Caixa”, que financia el concierto, aunque también cuenta con el importe de las entradas. Tener las cuentas saneadas es imprescindible, para que el proyecto sea sostenible.

Existe una buena operación de marqueting, en la que todos los elementos están definidos y los buenos resultados vienen dados básicamente por el boca-oreja de los que asistimos cada año al concierto. Tanto es así que la entradas se agotan a los pocos minutos de salir a la venta. Para una empresa ésta sería la situación ideal, porque moviliza mucho, gastando poco en publicidad.

Y finalmente, existe una magnífica sala de conciertos, el Palau de la Música Catalana, obra del arquitecto Lluís Doménech i Muntaner, inaugurado en 1908, que es una joya del modernismo y destaca por una soberbia combinación de elementos escultóricos, mosaicos, vitrales y trabajos en hierro.  La verdad es que no siempre las empresas pueden presumir de edificios tan impresionantes.

Fotografía: Joan Sanchez, El País

Un comentario en “Concierto de Navidad

  1. Emma Rosa Aguirre says:

    Interesante pasar del hecho al efecto. No es la obra en sí lo que se logra y la comparación de la orquesta con la organización de una empresa donde el director es un líder que se gana la autoridad por su capacidad me parece atinado. Cada vez más se recurre a la orquesta como ejemplo de trabajo en equipo y me parece fantástico. Por ello creo que se debiera incentivar más la práctica de arte y deportes colectivos pues es una forma de aprender a tenerle gusto y necesidad a actuar sincronizadamente con otros. Felicitaciones por el ciclo, ruta, trayectoria o planes de navidad.!!!

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