22/11/2016

Dirigir una empresa familiar y no sucumbir en el intento (2)

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AUTOR DEL COMENTARIO:

Jordi-MauriJordi Mauri

Doctor en medicina y Diplomado en Administración y Dirección de Empresas.

Artículo de Referencia: Claves para dirigir una empresa familiar (y no sucumbir en el intento)

Autoría: Emprendedores.es

Fecha: 30.10.10

Medio: Estrategia & Negocios

Link: http://www.estrategiaynegocios.net/empresa…

No me he podido resistir a escribir esta segunda parte de reflexiones sobre la dirección de empresas familiares, a partir de la publicación en Estrategia & Negocio, artículo que ya fue referenciado en la primera parte.

Los celos y las envidias se gestionan mal en las familias y mucho peor cuando la línea que separa empresa y familia es muy tenue. Se mezcla lo personal con lo profesional, especialmente cuando se trata de familiares que tienen el mismo nivel de poder.

Estas rivalidades acaban salpicando al resto de la familia y todo se complica. Si es previsible que en el futuro la empresa va a tener una gestión compartida de hermanos, lo mejor es prepararles para lo que vendrá, y definir con claridad quién va a liderar el proyecto. La ambigüedad y la suposición que, al tratarse de hermanos todo va a ir bien, es una vana ilusión.

Cada uno debe tener claro su nivel de responsabilidad en la empresa. Cada cual tiene unas competencias personales y profesionales. Todas las competencias son buenas, pero algunas son adecuadas para la empresa y otras no. Cuando el diálogo no es posible y persisten los celos o rivalidades crónicas, conviene buscar el asesoramiento externo, dice Comas-Cros¹.

En las empresas familiares hay un gran apego a la tradición, por lo que se oye con frecuencia aquello de: “Aquí siempre se ha hecho así”. El resultado es la resistencia inconsciente al cambio. El sentimiento de afecto a la empresa impide diseñar cambios estratégicos consensuados por todos.

“La mejor forma de prevenir estos problemas es que los miembros de la familia inauguren el hábito de reunirse para reflexionar sobre una visión compartida de futuro. Aunque al principio no sirva para tomar decisiones importantes, progresivamente ayudará a saber hacia dónde se quiere ir. Es una práctica para profesionalizar el negocio”, explica Natalia Christensen².

A medida que el negocio crece, hay que definir bien las funciones de cada familiar para gestionar conflictos en los casos en que no haya consenso, de lo contrario se convertirá en una empresa gestionada por movimiento asambleario, que puede ser fuente de frustración y pérdida del rumbo estratégico.

¹Autor mencionado en la primera parte de este artículo

²Autora asimismo mencionada en la primera parte de este artículo

Fotografía: Shutterstock

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