21/11/2017

La misión

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AUTOR DEL COMENTARIO:

Joan Cortadellas

Licenciado en Filosofía, Diplomado en Márketing y Administración y ha realizado un postgrado en Gestión Pública.

Hasta hace no muchos años, esta palabra tenía exclusivamente un claro sentido religioso. Recuerden la película del mismo nombre, de Roland Joffé o la celebración del DOMUND, en octubre, que siempre ha significado “Jornada Mundial de las Misiones”.

A eso voy, porque me ha sorprendido gratamente un interesante detalle a propósito de dicha Jornada, que este año tiene como lema “Sé valiente, la misión te espera”. Y les cuento el contenido de un video promocional, titulado “Superhéroes”. Empieza con Rafita, un muchacho de unos 12 años, que está jugando con una figura de plástico de un personaje superhéroe, de los de corta capa y mallas ajustadas. Llaman a la puerta y el padre de familia, de unos 45 años, da la bienvenida a un cura joven, que se le parece porque es su hermano menor, el cual le felicita, le explica que ha podido retrasar su vuelo y le pregunta “¿cómo está el pequeñajo?”. La respuesta es “Carmen le está cambiando”. Rafita, que ha estado atento a este corto intercambio entre su padre y su tío, queda triste y decepcionado, al darse cuenta de que el interés está centrado en el pequeñajo. Luego el cura va a la habitación de Rafita y tienen una interesante conversación: “Los superhéroes no existen, sólo son juguetes”, “claro que existen, por ejemplo, el primer hombre que llegó a la luna, o los que inventaron el avión. Un superhéroe es aquel que ha descubierto su misión en el mundo y a pesar de las dificultades tiene el valor de cumplirla”, “mis padres dicen que estás fuera porque tienes una misión”, “todos podemos ser superhéroes si aceptamos nuestra misión y tu misión, en estos momentos, está en la habitación de al lado. No hay misión pequeña si el amor es grande y ahora te toca a ti”. Y en la última escena, aparece el pequeñajo, que es un niño de unos 3 años, mulato, que recibe de Rafita su figurita de superhéroe, a cambio de un cordial abrazo y se ponen a jugar ante la mirada de satisfacción de los papás y del tío cura. “Sé valiente, la misión te espera”.

Evidentemente se está jugando con el doble significado de la misión: el tradicional y religioso de un “misionero”, y el más amplio y vital de la misión de cada persona, que se acerca al sentido que se le ha ido dando a la palabra “misión” en las organizaciones. Las personas tienen una misión y las organizaciones también. Con demasiada frecuencia las personas no se lo plantean y las organizaciones tampoco. Si para ser feliz las personas han de ser conscientes de que están luchando por realizar su misión, para conseguir un auténtico éxito empresarial las organizaciones también han de saber explicitar su misión y alrededor de la misma, construir toda su estrategia.

Cuando nosotros, como consultores, colaboramos con una empresa para elaborar su Plan Estratégico, siempre empezamos ayudándoles a definir su Misión y no siempre es fácil. Si no se ha explicitado, cada uno la entiende a su manera y, por lo tanto, todo lo que realizan para hacerla realidad queda disperso y debilitado en múltiples direcciones. Definir bien y consensuar la Misión no es un ejercicio retórico, sino una necesidad, porque ayuda a dar consistencia a toda la organización y permite a sus miembros, identificarse con ella.

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