25/10/2016

La retribución a los empleados, un tema estratégico

AUTOR DEL COMENTARIO:

Alberto-JorgeAlberto Jorge

Licenciado en Física y en Psicología Organizacional y Máster en Dirección de Empresas, 42 años como académico.

Uno de los temas más controvertidos en la empresa contemporánea es la retribución del trabajo realizado. La misma puede suponer alrededor del 60% de los gastos anuales de la inmensa mayoría de las empresas de diversos sectores. Todo ello sin contar que, cuando un trabajador abandona definitivamente su puesto, los costes que la entidad deberá asumir para que otro trabajador lo sustituya con competencias similares, puede llegar al 50% de su salario anual.

Por esto, uno de los aspectos más importantes que se debaten en la actualidad es cómo lograr que cada quien se sienta compensado con su retribución, convirtiéndose en un aspecto sumamente competitivo para cualquier empresa, por lo cual requiere una reflexión profunda. El diseño de un sistema retributivo, totalmente alineado con el posicionamiento estratégico, los objetivos, los indicadores, el modelo de negocio y la cultura corporativa de la empresa, se ha erigido en un tema claramente prioritario y urgente.

En todas las empresas debe concebirse un modelo retributivo que tome en cuenta el cumplimiento de los objetivos tanto grupales o de equipo como individuales, a través de una evaluación del desempeño coherente con la misma y adaptando todo ello a las necesidades organizacionales concretas, y permitiendo que la retribución se realice también en función de los ADPT (análisis y diseño de los puestos de trabajo).

Se trata de implantar una forma de compensación global y de reconocimiento, que impulse y potencie el rendimiento, que promueva la productividad tanto por equipo como individual, que robustezca el compromiso, que mejore la gestión del conocimiento y que contribuya a detectar y retener el talento, posibilitando resultados más integrales.

Para ello, un elemento crucial es vincular totalmente la planificación estratégica, instrumentalizada en la práctica a través de la Dirección por Objetivos y Resultados, a la retribución de las personas, aportando mucho valor tanto en el salario metálico como en el emocional, tanto en la gestión de los incentivos en el corto como en largo plazo. No debemos premiar tanto por los esfuerzos, sino que hay que reconocer y privilegiar los resultados, axioma este, que no siempre se tiene tan definido y explícito en la mentalidad de los directivos contemporáneos, que a veces confunden muchas horas trabajadas con la eficiencia de nuestra labor cotidiana.

Lamentablemente solo el 6,2% de las empresas españolas retribuyen por mediación de fórmulas variables a alrededor de las tres cuartas de sus trabajadores.

Queda mucho camino, en este sentido por recorrer. No debemos detenernos.

Fotografía: Shutterstock

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