13/10/2017

Otra vez la RSC

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AUTOR DEL COMENTARIO:

Joan Cortadellas

Licenciado en Filosofía, Diplomado en Márketing y Administración y ha realizado un postgrado en Gestión Pública.

Artículo de Referencia: Responsables para no quedar fuera de juego

Autoría: Júlia Martínez

Fecha: 28.09.17

Medio: La Vanguardia

Link: https://www.pressreader.com/search?query=…

Un suplemento del diario La Vanguardia del dia 28 de septiembre pasado estaba dedicado íntegramente a la RSC, la Responsabilidad Social Corporativa. Lo primero que me llamó la atención fue que habiendo sido un tema que hace pocos años era puramente testimonial y que a los que lo proponíamos se nos trataba de predicadores ilusos, ahora todo un periódico podía utilizar un título como “Responsables para no quedar fuera de juego”. Es decir, tómenselo en serio si no quieren perder competitividad y reputación. ¿Por qué? ¿Qué ventajas puede suponer la RSC para una empresa? Y destacaban las siguientes:

Mayor productividad.

Una auténtica política de RSC incluye, para empezar, un trato humano respecto al personal que trabaja en la empresa. En pleno siglo XXI está claro que debemos utilizar al máximo los avances técnicos existentes y automatizar todo lo que podamos, pero seguimos necesitando personas y las personas que contratamos no son máquinas. La RSC supone un compromiso en la forma de seleccionar a las personas, sus contratos, su retribución, las condiciones sociales de trabajo, la formación permanente, las posibilidades de desarrollo de carrera profesional, el trabajo en equipo y la participación en las decisiones estratégicas. Si todo esto se desarrolla con coherencia y con generosidad lleva a la retención del talento y, por consiguiente, a unos menores índices de rotación de los empleados.

Lealtad del cliente.

Por suerte, el cliente cada vez es más consciente de que la función comprar es importante. Para ser fiel a una marca, va más allá de la relación calidad-precio y requiere información sobre el origen geográfico de los productos, las condiciones de producción y las certificaciones que puede ostentar el producto. La RSC ha de darle respuestas a las preguntas que plantea y es necesario que la empresa lo haga con la máxima veracidad y transparencia, si no se expone a que las medias verdades o las falsedades salgan a la luz y las consecuencias sean una pérdida general de confianza, que rápidamente se extiende a los accionistas y a todo el entramado organizativo.

Acceso a diferentes mercados.

El cumplimiento de estándares y el logro de certificaciones abre las puertas a mercados exigentes, que no aceptan cualquier tipo de producto. Felizmente nuestra sociedad occidental es cada vez más rigurosa y, bajo mi punto de vista, las autoridades competentes deberían ser cada vez menos flexibles. Un producto fabricado en un país de la Unión Europea tiene que cumplir con una serie de requisitos, pero ha de competir con desventaja con los procedentes de otras zonas, que llegan sin ningún tipo de control. Como muestra todos sabemos lo que ocurre en los bazares chinos, que venden productos de calidad baja, pero a precio también muy bajo. Quiero creer que pueden no ser sostenibles a la larga y que se derrumbarán en cuanto regresen tiempos de bonanza económica -si regresan algún día-.

La empresa que es respetuosa con las personas, con las comunidades, con el medio ambiente y con la sociedad en su conjunto, proyecta una reputación que le garantiza una mayor sostenibilidad en el tiempo, reduciendo riesgos, anticipándose a situaciones que le pueden afectar, adquiriendo una mayor agilidad para reaccionar y adaptarse y generando valor y confianza a sus clientes.

Seguiré desarrollando el tema en próximos comentarios.

Fotografía: cbj.ca

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