13/03/2018

Preparación para un puesto directivo

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AUTOR DEL COMENTARIO:

Alberto Jorge

Licenciado en Física y en Psicología Organizacional y Máster en Dirección de Empresas, 42 años como académico.

Uno de los aspectos más debatidos en cuanto al desarrollo empresarial, es la preparación de los directivos para asumir el cumplimiento de la misión y la visión de la empresa. Los que nos dedicamos hace años a la formación de directivos, tanto reglada como en las consultorías de empresas y organizaciones, comprendemos que, en muchas ocasiones, los directivos carecen de preparación suficiente para abordar los grandes retos que tienen por delante.

Las responsabilidades, funciones, atribuciones que tienen son diversas y complejas. Para lograr un equilibrio entre todas ellas requieren de competencias de diferentes magnitudes, tanto del conocimiento del “core businness” de su empresa, como de las habilidades directivas. Por eso, la preparación de un directivo es de los retos más importantes que tiene por delante una empresa o una institución. Podemos preguntarnos cuán eficientes son para estos fines los Máster que se desarrollan en las escuelas de negocio o los “in company”, que, como supuesto “traje a medida”, se realizan en las empresas contratando a equipos competentes para ello.

Prefiero dedicar unas pequeñas reflexiones sobre lo que se suele llamar en algunas latitudes, la “cantera de directivos”, como un proyecto que en cada empresa interesada se desarrolla para anticiparse al futuro e intentar tener preparados y entrenados a los directivos para cuando llegue su hora y no comenzar este proceso cuando se toma la decisión del cambio o sustitución. Se trata de crear una “bolsa” o “cantera de posibles directivos. O sea, personas de la empresa que destacan por sus cualidades y competencias, que tendremos que someter a un plan personalizado y confeccionado con cada uno de ellos para prepararlos.

Para ello, una tarea capital es la elección y designación de un tutor, experimentado y competente, que guíe y acompañe a ese canterano en todo el proceso, ayudándolo en la elaboración del plan, la definición de fases y en la preparación y desarrollo de cada una de ellas, con énfasis especial en la evaluación sistemática de la marcha de todo el proceso.

Este plan de desarrollo individual, como un plan de carrera, se elabora con la activa participación de esta persona que es reserva y de los directivos y se evalúa de forma sistemática precisando medidas correctivas que permitan su mejora continua. De esta manera se incluirán cuestiones del perfil propio del objeto social de la empresa y cuestiones que tienen que ver con las competencias directivas, tanto herramientas técnicas y de gestión, como aspectos emocionales. Estos últimos en muchas ocasiones se convierten en decisivos para el éxito de un directivo. Asimismo, se precisan elementos que coadyuven al perfeccionamiento de idiomas, y al empleo creativo de las tecnologías de la comunicación, ambos tan imprescindibles en este mundo global.

Mención especial en este programa de desarrollo lo tienen el entrenamiento en la práctica misma de las funciones de dirección, que puede ser desde conducir una reunión, con toda la previa y necesaria preparación, o representar a la empresa en un evento determinado, o una presentación, o sustituir a un directivo, por vacaciones o enfermedad.

Tal como expresamos en el libro “La mejor universidad del mundo”, (Edit. Profit 2012) que escribimos mi amigo y compañero Joan Cortadellas y un servidor, generalmente nos quejamos de este proceso de la preparación de los directivos, pero muchas veces, adolecemos de una estrategia que permita anticiparnos al futuro, para no tener que padecerlo.

Fotografía: independent.co.uk

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