27/12/2017

¿Qué es la Navidad?

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AUTOR DEL COMENTARIO:

Joan Cortadellas

Licenciado en Filosofía, Diplomado en Márketing y Administración y ha realizado un postgrado en Gestión Pública.

Hace unos días quedé sorprendido en plena calle de un pueblito del Pirineo, cuando se me acercó una señora, que muy amablemente me dijo que trabajaba para el CIS (Centro de Investigaciones Sociológicas), lo cual acreditó con un folleto y una tarjeta y me propuso responder a una encuesta, que cada año incluye a 100.000 españoles. La encuesta era larga, porque pedía mi opinión sobre muchas cuestiones de economía, política, situación social, religión, cultura y otros apartados. Era la primera vez que el CIS pedía mi opinión y hasta me hizo un poco de ilusión.

Me llamó la atención una pregunta sobre las próximas fiestas de Navidad. Venía a decir “¿Para usted son fiestas religiosas, familiares, de amigos, comerciales, vacacionales, costumbristas?” y también preguntaban si son tristes o alegres. Creo que mi respuesta fue “ponga una x en todas”. Porque, por suerte o por desgracia, creo que para mí, tienen un poco de todo.

La Navidad, evidentemente, tiene una connotación religiosa, que, para mí, va mucho más allá de la “anécdota mitológica” del nacimiento de Jesús. Creo en la vida y en el mensaje de Jesús y quisiera que el deseo de paz, de justicia, de equidad y de amor aumentaran cada día, y si el 25 de diciembre sirve para recordar todo esto, ¡bienvenido!  Y como termina un año, también es un buen momento para hacer balance y renovarnos por dentro.

Pero, para mí, siempre ha sido una magnífica ocasión para reunirme con mi familia. Antes, con mis padres y mis hermanos, ahora con los hijos y los nietos, algunos venidos de muy lejos y a los que vemos poco. Llegan con ganas de compartir y los recibimos con los brazos y el corazón abierto, deseándoles lo mejor.

También es una buena oportunidad para celebrar con los amigos, deseándoles felicidad por correo, o mejor alrededor de una mesa, que es como lo hacemos en nuestras culturas. Claro que durante el año tenemos otras mil oportunidades, pero en estos días parece como si todos estuviéramos más predispuestos a abrirnos a los demás y manifestar nuestros buenos deseos.

En muchas culturas se relaciona directamente la fiesta y el deseo de felicidad, con un obsequio, con los regalos. Pienso que si el regalo se hace no sólo para quedar bien, sino con cariño y deseando felicidad al otro, ¡perfecto!  En estas fechas los comerciantes venden más y me alegro por ellos, aunque por mi parte siempre intento no pasarme.

Otros prefieren tomarse unos días de vacaciones, en la nieve si la hay, o en el calorcito del hemisferio sur. Y también me parece bien, porque esto no tiene por qué estar reñido con la religiosidad, ni con la familia o los amigos, ni con la faceta comercial. Y si sirven para olvidarse de todo esto y desconectar, tampoco está mal.

Y ¿son fiestas costumbristas? Pues sí, con lo que esto pueda tener de bueno y de exageración: desde el árbol de navidad, hasta los pesebres vivientes, los villancicos, el personaje de Papá Noel, las luces en las calles o en nuestro país el “tió” y los Reyes Magos. De alguna manera aceptamos volver a nuestra infancia.

Creo que lo más importante es la última pregunta: ¿Son fiestas tristes o alegres? Cada uno debe responder y mi opinión es que, habiendo un poco de todo, si para alguno son tristes, acompañémosle, para que no se sienta solo en su tristeza.

Fotografía: irishtimes.com

Un comentario en “¿Qué es la Navidad?

  1. Emma Rosa Aguirre says:

    Me gusta la pluralidad de conceptos expresados en el artículo y yo añadiría otro que se practica mucho en el Perú y cada vez con más intensidad y expansión: es un momento de solidaridad. Cada empresa, grupo social o familia tiene un compromiso con algún grupo de niños y sus familias para regalarles algo (juguetes, show musical, juegos, ropa, arreglos de construcción). Hay desde las prácticas muy asistencialistas hasta las solidarias que significan compartir como iguales en un país donde aún se vive la discriminación social. Las hice desde muy joven como feligresa de la parroquia de mi barrio. Luego dejé de hacerlas porque me parecía un parche en la herida profunda. Ahora les he encontrado otro sentido: aprender a compartir. Por ejemplo reunir en casa a un grupo de mujeres emprendedoras de barrios pobres para compartir de igual a igual una dinámica vivencial, un almuerzo y unos testimonios de vida. Eso fue lo que hice este año con un grupo de mujeres víctimas de la pobreza, abandono y violencia. Ellas están emprendiendo una iniciativa que es el funcionamiento de una tienda bazar con objetos usados que recolectan de una cadena de amigos. En Diciembre es su mejor momento. Y este año lo celebraron haciendo un balance junto al mar y con una comida muy rica donde ellas también aportaron el vino y unas frutas. Compartimos desde nuestra condición de mujeres y residentes de la misma provincia.
    Sobre la pregunta de si es una fecha triste yo diría que antes lo fue con la ausencia de mis hermanos, quienes viven en el extranjero y se les extrañaba. Hoy ya no es así pues conversamos por teléfono o skype y se han unido a la cena navideña mi tía y sus hijas desde que mamá falleció. A mí en lo personal me ilusiona compartir una mesa donde la comida ha sido preparada con minuciosidad pensando en el deleite de los comensales para acompañar un momento de paz. Aunque esta navidad 2017 no la pasamos bien: la noticia del indulto a Fujimori un 24, 6 horas antes de la medianoche nos indigestó.

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