05/09/2017

Tiempos difíciles

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AUTOR DEL COMENTARIO:

Jordi-MauriJordi Mauri

Doctor en medicina y Diplomado en Administración y Dirección de Empresas.

El atentado terrorista de Barcelona y Cambrils de hace unas semanas ha desencajado la vida social y a las personas de bien. Su comportamiento tiene una semejanza con lo que ocurre con un maremoto, al que le sigue el correspondiente tsunami. Este tsunami posterior son los efectos a medio y largo plazo en la sociedad y en la economía. Los terroristas no solo buscan los efectos inmediatos, que son los más mediáticos, emotivos y dolorosos, también buscan los efectos sobre el sistema productivo. Veamos algunos aspectos de este tsunami que se percibe en Catalunya después del atentado.

La Bolsa ha reaccionado con bajadas inmediatas notables. Estas bajadas han afectado a los valores más relacionados con la actividad turística. Este es el caso de IAG, matriz de aerolíneas como Iberia, el gestor aeroportuario Aena o los gestores hoteleros como Melià, o NH. Desde el trágico suceso, los valores del IBEX 35 no han dejado de moverse en el rojo.

La bolsa de Tokio abrió, después del atentado de Barcelona, con fuertes pérdidas y cayó a su nivel más bajo en tres meses, arrastrada por la inquietud mundial. A los 15 minutos de cotización, el índice Nikkei de la bolsa de Tokio registraba un retroceso de 229 puntos.

Los atentados en Catalunya se han producido en un momento en el que el turismo, que bate récords en España -se esperan más de 80 millones de visitantes en 2017- es objeto de debate por su masificación. La Asociación Europea de Turoperadores (ETOA) prevé un impacto limitado de los ataques terroristas sobre la llegada de visitantes a España, según ha expresado el presidente de la asociación, Tom Jenkins. Palabras de esperanza, pero que se contradicen con la realidad de lo ocurrido en otras ciudades en las que han tenido desgracias parecidas. Por ejemplo, la capital francesa ha perdido un 4,7% de las reservas de hoteles en 2016, después del atentado de noviembre de 2015 en la discoteca Bataclán. El Comité Regional de Turismo (CRT) de París, cifra en 1,5 millones de visitantes los perdidos el año 2016 por el impacto derivado de los atentados terroristas.

El sentimiento de horror, de tristeza, e incluso de miedo, son expresiones legítimas de la emotividad, que se acompañan de solidaridad y recuerdo por todas las víctimas.

Además, es necesario no dejarse llevar por este horror, trabajar sin descanso para recuperar el sistema productivo y no permitir que los terroristas consigan hacer más daño del mucho que ya han hecho. No olvidemos que su objetivo no es solamente segar vidas, también es destruir un modelo de sociedad, de convivencia y de economía productiva, que ha costado siglos consolidar.

Fotografía: barcelonaturisme

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