12/09/2017

Un trabajador feliz

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AUTOR DEL COMENTARIO:

Ferran Núñez

Ingeniero Técnico en Telecomunicaciones, Licenciado en Ciencias de la Actividad Física y el Deporte y Máster en Administración de Empresas.

Ser feliz en tu casa, ser feliz en el trabajo, ser feliz en tu vida… un mantra que se repite en cientos de libros, algunos poco científicos, otros, muchos, prensa amarilla y simplista de autoayuda que llena estanterías en librerías de aeropuerto y grandes superficies.

Más allá del nivel de profundidad o rigor científico, algo debe de haber de deseable cuando tantos autores escriben al respecto y algo debe de haber de mágico en conseguirlo, cuando grandes empresas apuestan por políticas de felicidad, invirtiendo cientos de miles de euros.

Debo decir que, en mi paso por decenas de empresas, sigo percibiendo en muchas ocasiones el concepto de felicidad del trabajador como un concepto propio de “comunas hippies” de los 60, que no tiene más cabida que la estética en el mundo empresarial. Parte de nuestro trabajo es precisamente romper esa percepción de “felicidad o trabajo” propia de las empresas de antes de la revolución industrial y llevarla a lo que creemos que es el futuro, “ser feliz en tu trabajo para trabajar mejor”.

Y te preguntarás ¿pero realmente hay conexión? Al fin y al cabo ¿a qué directivo le pagan por mantener un nivel alto de felicidad en su empresa?, ¡si fuera tan importante seguro que ya estaría en mis objetivos!

Lo primero que te respondería es sí, quizás no te has dado cuenta, pero está en tus objetivos empresariales. Hace poco más de un año el IOpener Institute de Oxford presentaba un estudio que nos demostraba que los empleados felices permanecen el doble de tiempo en las tareas que realizan, tienen una mayor vinculación con la empresa y tienen un 65% más de energía. Esto nos lleva a que si en tu cuadro de mando tienes un objetivo específico que hable de mantener o aumentar la productividad o de disminuir las bajas o la rotación del personal, entonces también tienes un objetivo encubierto de aumentar la felicidad en tu organización.

Lo segundo que te respondería es, sí, quizás no te has parado a pensarlo, pero debería estar en tus objetivos personales. Sea el que sea tu estilo directivo, si un buen día te sientes feliz con lo que haces y compartes con tus compañeros con complicidad, eso te reconforta y llegas a casa con energías y ves las cosas de forma positiva. Por si no fuera suficiente, sentirse bien, según una revisión de más de 200 estudios de Laura Kubzansky (Escuela de Salud Pública de Harvard), reduce los riesgos de enfermedades cardiovasculares, entre otras muchas enfermedades.

Una empresa en la que los trabajadores son felices atrae valor, atrae a los mejores trabajadores y les ayuda a generar el ambiente para que estos den el mejor rendimiento, porqué quieren, porqué se sienten bien y les apetece contribuir al trabajo de sus equipos. Si esto es lógico, basado en estudios científicos y si en el fondo sabes que es así ¿Qué harás para contribuir a que en tu empresa se pueda ser un poco más feliz?, ¿Qué harás para sentirte mejor?, ¿Qué harás para que las personas con las que te relacionas se sientan mejor?

Dado que te va la salud en ello, además de la felicidad… yo pensaría qué puedes cambiar mañana mismo…

Fotografía: mystar12.com

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