16/01/2018

¿Una persona más?

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AUTOR DEL COMENTARIO:

Joan Cortadellas

Licenciado en Filosofía, Diplomado en Márketing y Administración y ha realizado un postgrado en Gestión Pública.

Artículo de Referencia: Sistema integral de Desarrollo Humano

Autoría: Joan Cortadellas

Fecha: 09.01.18

Medio: Eacrecer

Link: http://eacrecer.com/comentarios/sistema…

Tal como dije en mi anterior comentario, “Sistema Integral de Desarrollo Humano”, iniciamos una serie en la que iremos recorriendo los 25 aspectos que configuran toda una vida laboral, desde el primer contacto con la empresa hasta el momento de la “desvinculación” de la misma.

Y para empezar, varios aspectos que son previos. El primero de ellos, la “identificación de la necesidad de contratación”.

La reacción que tenemos cuando vamos a proponer la creación de un nuevo puesto de trabajo, evidentemente, son varias preguntas: “¿Una persona más?, ¿Seguro que la necesitamos?, ¿La podemos asumir económicamente?, ¿No podríamos antes reestructurar internamente nuestros procesos?”

Hace ya muchos años la incorporación de una persona nueva era prácticamente la única forma de asegurar un nuevo servicio, o garantizar la capacidad de atender a un aumento creciente de clientes. Pero fue extendiéndose la práctica de contratar externamente determinadas operaciones. ¿Eso es bueno o es malo? Mi respuesta es “depende”. Si estas operaciones pertenecen a una parte fundamental de la empresa, es decir, a su Misión, cuidado con confiarlas a terceros. Si se trata de actividades necesarias, pero complementarias, cuanto más puedas contratar externamente, mejor, siempre y cuando no reste calidad a los procesos clave de la empresa y con mayor motivo, si la empresa externa contribuye más de lo que nosotros seríamos capaces, a que los procesos clave funcionen mejor.

Cuando yo trabajaba en la universidad había un buen número de empresas contratadas para la limpieza, el mantenimiento, la jardinería, la seguridad, el transporte, incluso para la gestión de las residencias de estudiantes, pero nunca nos pasó por la cabeza contratar la docencia o la investigación.

Pero no deja de sorprenderme que existan empresas que contratan externamente casi todos sus procesos:  investigación, diseño del producto, promoción, innovación, márqueting, producción, distribución, venta y gestión. ¿De qué se ocupa entonces esta empresa? De dirigir, de coordinarlo todo y para esto también se necesita personas muy competentes. Esta forma de proceder ¿puede perjudicar a la empresa, en el sentido de no orientarse claramente a su Misión? Si fuera así, la contratación externa no sería positiva. Pero si no sólo no la perjudica, sino que contribuye a conseguirla mejor, ¿por qué no hacerlo? Por esto es muy importante tener claramente definida la Misión, porque debe ser la clave final para tomar las mejores decisiones estratégicas y operativas.

La pregunta clave, después de las 4 preguntas anteriores, debería ser: ¿No será preferible confiar la operación a una empresa externa? Claro que igualmente tendrá que haber un contrato de por medio, pero no es lo mismo contratar a una persona e incorporarla a la plantilla propia, que contratar un servicio externo, con el que no existe un compromiso laboral, sino simplemente administrativo y, por lo tanto, susceptible de suspenderlo en cualquier momento.

Entiendo que antes de contratar a una persona, hay que pensárselo dos veces, hacer un buen cálculo de coste-beneficio y optar por la solución más eficiente. Pero diría lo mismo para contratar a una empresa externa: pensárselo dos veces, hacer un buen cálculo de coste-beneficio y optar por la solución más eficiente.

Fotografía: sylogist.com

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