02/08/2017

Ya tenemos un Plan Estratégico. ¿Y ahora qué?

Ya-tenemos-un-Plan-Estrategico

AUTOR DEL COMENTARIO:

Alberto Jorge

Licenciado en Física y en Psicología Organizacional y Máster en Dirección de Empresas, 42 años como académico.

En artículos anteriores hemos ofrecido nuestra opinión acerca de la importancia de una correcta implantación de un Plan Estratégico. Dijimos que una de las experiencias más significativas en nuestro trabajo como consultores consiste en, tras la aprobación del Plan, contribuir con las empresas y las organizaciones para superar las dificultades, y evitar las deficiencias que se aprecian en el proceso de implantación del mismo.

¿Qué problemas observamos en la implantación de la dirección estratégica? Nótese que digo “Dirección Estratégica”, ya que el Plan propiamente dicho es sólo una parte de ésta. Dirigir estratégicamente es bastante más que contar con un plan y con una estrategia, es llevar la estrategia al día a día, a cada momento, cada lugar y cada miembro del colectivo. Planificar es una parte de la Dirección Estratégica, luego hay que ejecutar el Plan, es decir, implantarlo y finalmente habrá que evaluar los resultados para iniciar un nuevo ciclo de planificación, ejecución y evaluación, de forma permanente.

Uno de los principales problemas consiste en que no siempre los cuadros de mando se convierten verdaderamente en la mejor forma de concretar la estrategia. Algunos traducen los cuadros de mando y su control, como un mero “formalismo” o “burocratización” y en este caso se convierten en presa fácil de la improvisación continua y la superoperatividad, que poca cosa tienen de estratégico. Cuando en las reuniones de los Comités de Dirección no existe un programa para evaluar las principales estrategias de la empresa y analizar el desempeño y cumplimiento de los cuadros de mando, le estamos asestando un golpe de muerte a la implantación.

Otro problema capital es no dominar la praxis de la “Dirección por Objetivos y Resultados”, que constituye la herramienta vital para la puesta en práctica de la implementación. Sin esta DPOR, es virtualmente imposible implementar la estrategia. Es cierto que la DPOR es sólo una herramienta, pero conduce a una forma de gestionar diferente y más eficiente, en la que nos centramos en lo clave, en lo verdaderamente medular.

Otro tema capital, que en ocasiones queda pendiente, es perfeccionar el estilo de dirección y hacerlo coherente con ese sistema de gestión. No se pueden tener dos estilos de dirección, uno estratégico a través de la DPOR y otro, el tradicional, al que muchas veces llamamos “Dirección por Acontecimientos”, en el cual las urgencias y el “corre-corre” constante se apoderan de los colectivos de dirección, no quedando ni tiempo ni alternativas para solucionar la eterna dicotomía de lo urgente y lo importante. Otro tanto ocurre, cuando en la evaluación del desempeño de los miembros de su colectivo, no se toma como aspecto significativo e intransferible el cumplimiento de la estrategia definida y el seguimiento de los cuadros de mando, quedando entonces como elementos principales las apreciaciones, que muchas veces pecan de subjetivas.

También ocurre que no se lleva un control informatizado del cumplimiento de los indicadores de los cuadros de mando o que incluso para alguno de ellos resulta tan difícil de capturar la información adecuada, que hace perder el sentido del mismo

Implantar una estrategia no es algo mágico, sino la consecución de un conjunto de herramientas y aspectos que ayudan a que la misma sea algo cotidiano y que realmente marque el comportamiento de todos los miembros del equipo. No basta con hablar de la importancia de la estrategia, se requiere llevarla a la acción práctica y no puede ser de otra manera que esté presente en cada uno de los momentos de las etapas de la dirección.

Fotografía: Shutterstock

Un comentario en “Ya tenemos un Plan Estratégico. ¿Y ahora qué?

  1. Guillermo Bernabeu says:

    Excelente análisis por parte del profesor Alberto Jorge. Son muchas y costosas las experiencias llevadas a cabo para la elaboración de un Plan Estratégico que duermen en los cajones o en las carpetas de los ordenadores.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *